
Proceso y ceremonia
Nuestro lugar es medicina
La primera medicina de nuestro colectivo es traer la conciencia de que cada persona es incluida en el espacio inclusivo de nuestro dham; lugar sagrado. Eso en el contexto del respeto y de la ética mutua. Lo que va a traer una armonía en el grupo y una paz interna constante en cada uno. Un alivio profundo quizás jamás encontrado hasta ahora dentro de nuestras sociedades modernas donde todo es lucha, exclusión o aislamiento.
​¿Cómo trabajamos con las medicinas?
El proceso medicina
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Nuestro colectivo se basa en la dinámica de expansión de la vida. Lo que quiere decir que no vivimos las cosas de manera separada o dividida. En este sentido, para nosotros, cada ceremonia es así ligada con la precedente y la siguiente; y con todo lo que pasa entre dos. Por eso, más que proponer ceremonias, proponemos un proceso medicina colectivo que es continuo e integra tanto las ceremonias como las situaciones del cotidiano.
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Este proceso está hecho del compartir, de las observaciones y de búsqueda de sentido. Es basado sobre la objetividad, la deducción lógica y la apertura a hipótesis portadoras de sentido para el presente que serán luego confirmadas o reorientadas por la medicina hacia su sentido real. Contiene una gran parte de revisión de situaciones personales o colectivas del pasado para, no solamente entender el sentido correcto o incorrecto, sino descubrir la perfección más allá de las apariencias. Nuestro proceso esencialmente se apoya en los conceptos filosóficos de base del "todo y perfecto" y del "uno y diferente". Se apoya siempre en el presente. Sobre las situaciones observables del presente y sobre los temas del presente que derivan de esas. Inicia de una base común que nos une y luego es cada uno quien debe ver donde está personalmente. Cada uno mantiene su libertad individual de implicarse a la altura de sus motivaciones; sin expectativas de parte del colectivo que no depende de la decisión de cada uno para su propio avance y respeta el ritmo de cada uno.
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​A lo largo del proceso, descubrimos las programaciones subconscientes colectivas comunes que nos encierran en el sueño de la ilusión y nos abrimos a descubrir las estructuras y dinámicas sanas de la vida. Es un profundo proceso de transmutación que se apoya en la observación fuera de uno mismo, pero también en la autoevaluación. Es un proceso que puede ser muy intenso y exigente pero que es de una extrema riqueza y participa en crear vínculos muy profundos y auténticos en el camino.
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Este proceso no lo vivimos para liberarnos de nuestras programaciones, sino para ser útiles primeramente a todo el tejido de nuestras relaciones y a personas exteriores deseosas de participar en ello; es con la base de esta intención que el proceso nos beneficia también consecuentemente. Y es por eso que solamente puede ser vivido en la conciencia del círculo.
¿Cuáles son nuestros espacios ceremoniales?
Las discusiones colectivas
Como las discusiones relacionadas con el proceso se hacen alrededor de la Mama Coca y del Tabaco, las consideramos como espacios ceremoniales; ceremonias. Muchos desbloqueos, tomas de conciencia o grandes decisiones se hacen en realidad en este espacio. Para nosotros, no hay que minimizar la importancia y el nivel de medicina de este espacio. Es esencial. La base de nuestro proceso colectivo.
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Los Temazcales
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La particularidad de nuestros temazcales es de primeramente reencontrar el sentido natural de los rituales del camino. Integrarlos plenamente en nuestra vida cotidiana. Reencontrar nuestra naturaleza de ser. Compartir un momento juntos con toda simplicidad. Reconectar con la tierra y más allá con la madre divina y su dinámica sana con el masculino. La polaridad sana de la vida. Recuperar esta conciencia en nosotros y entre nosotros. Abrirnos y expandir la conciencia del círculo.
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Las ceremonias
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Nuestras ceremonias se hacen en tres tiempos: preparación, ceremonia, debriefing.
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Nuestras ceremonias se preparan siempre en un espacio previo alrededor de la Mama Coca y del Tabaco. Durante este tiempo de preparación, entramos en dinámica de discusión colectiva sobre la base de una metodología descubierta, comprobada y aprobada en el transcurso de los años. Hacemos la relación con la ceremonia precedente y su debriefing. Considerando los diferentes temas entrelazados del presente y las enseñanzas que se han revelado en el curso de situaciones concretas de la semana o de los sueños que han aparecido en el colectivo. Es el momento de confrontar las resistencias y motivaciones para ir adelante.
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​Cuando entramos en ceremonia la gran parte del trabajo está ya hecha y es el momento de estar centrados en el canto que es nuestra primera ofrenda y trae la conexión medicina. Salir de su mente. Escuchar. Atreverse a ser natural sin dejar de ser respetuoso del espacio y de las personas presentes. Dejarse guiar por la medicina para reencontrar nuestra naturaleza espontanea sana. Abrirse a la conciencia del círculo y a la relación con el otro en un entorno sano y favorable. Nuestras ceremonias son ritualizadas por diferentes momentos que aseguran el buen desarrollo y la conexión autentica. Cantamos, pero también compartimos nuestra experiencia durante la misma ceremonia; esta dinámica de compartir y las situaciones que puede traer son plenamente parte de lo que la medicina quiere hacernos vivir, experimentar y de lo cual entenderemos el sentido más tarde. Tomamos el camino muy en serio, pero vivimos también grandes momentos de riza en el espacio ceremonial.
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​Es después de la ceremonia, durante el debriefing, entrando nuevamente en el espacio de la Mama Coca y del Tabaco, que vamos a descubrir las gracias infinitas que la medicina (Ayahuasca, Huachuma o Yopo) nos ha traído sin que hayamos tomado conciencia de esas en el momento. Porque en nuestra conexión, la medicina desvela sus secretos principalmente después la ceremonia.


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